Aprovechando los últimos días del mes de agosto, desde la Sociedad Andaluza de Angiología y Cirugía Vascular (SAACV) hemos puesto el foco en el potencial incremento de complicaciones por enfermedades vasculares (especialmente insuficiencia venosa crónica y trombosis venosa) que se detectan tras los meses de verano. Las altas temperaturas, la deshidratación o la menor movilidad durante los viajes de larga duración, entre los factores que pueden incrementar el agravamiento de dichas patologías.
Se estima que hasta el 50 % de la población puede llegar a experimentar síntomas leves de insuficiencia venosa durante el verano, situación que afecta al 40% de los hombres y de forma más pronunciada (a 6 de cada 10) a las mujeres. Muchos compañeros han constado incluso que las consultas sobre edemas (hinchazón), varículas visibles (pequeñas venas dilatadas en la piel) y enrojecimiento cutáneo pueden incrementarse hasta en un 30% tras los meses estivales, al igual que la trombosis venosa profunda (TVP) también tiende a repuntar en septiembre, mes que coincide con el retorno a la rutina y la exposición continuada a presión ambiental más baja.
Dada esta realidad, desde la SAACV hacemos hincapié en la necesidad de reconocer o atender aquellos factores que agravan la salud vascular en verano. Para prevenir este tipo de situaciones recomendamos mantener una hidratación continua (incluso después de la temporada estival), tratar de estirar las piernas y/o caminar durante los viajes, realizar ejercicio moderado (caminar, nadar o subir escaleras) a diario, usar medias de compresión graduada (en casos con antecedentes o sintomatología, siempre bajo recomendación facultativa) y mantener un correcto control médico si se presentan síntomas persistentes (hinchazón, pesadez, varices prominentes, dolor o enrojecimiento.